Llegué sabiendo dibujar plantas, pero sin entender cómo se lee un espacio en tres dimensiones. El ejercicio de perspectiva a un punto, con la línea de horizonte a la altura del observador, me obligó a corregir vicios que arrastraba desde hace años. Ahora mis bocetos digitales se sostienen antes de pasar al modelo.
Silvia Rodriguez Castro — módulo de representación espacial
Lo que más me sirvió fue la revisión de materiales. No hay una lista de recomendaciones absolutas: te explican cómo envejece el roble, qué manchas aparecen en el microcemento y en qué estancia conviene cada acabado. Eso cambió cómo propongo paletas en mis proyectos de interiorismo.
Oscar Aguilar Castro — módulo de materiales y composición
El laboratorio 3D no es un curso de software. Es un espacio para trasladar una intención dibujada a volúmenes sin perder proporción ni luz. Las videoclases se detienen justo donde uno se equivoca en casa, y eso se agradece.
Martin Rodriguez Rojas — laboratorio 3D y flujo de trabajo